Blog de narrativa y cuentos personales
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Helena – Segunda Parte

Desde ese día mi vida cambió, ya nada volvería a ser igual. Al día siguiente todo transcurrió de modo tranquilo, no hubo nada raro, estuve despierto casi toda la noche, mirando hacia el patio, dormí un par de horas pero al despertar allí estaba de nuevo, en aquella xvideos ocasión fue solo algo inexplicable, ahora sé que fue ella. Una de mis criadas vino corriendo a mi alcance cuando me estaba dirigiendo al baño, me dijo – Señor, algo tremendo paso en el gallinero, todas las gallinas han muerto señor. ¿Pero cómo puede ser?! Dije sorprendido, eran casi 300 gallinas, ¡como no iba a sorprenderme! Fui al porno gallinero y vi el calamitoso espectáculo, todas las gallinas estaban puestas en el fondo de sus corrales, bien amontonadas y todas ellas sin una sola gota de sangre. En ese momento recuerdo no haberlo vinculado con lo acontecido la anterior noche, el veterinario dijo que no sabía de que se trataba, además de estar sin sangre ninguna de las aves tenía pulmón. El médico ordeno enviar muestras al laboratorio de patología animal.

Todo el resto de ese día y los siguientes siguieron con mucha normalidad. El cuarto día después de la masacre de mis aves llego el análisis, sorpresivamente no había evidencia alguna de les haya infectado algo. Esa noche fue la mas larga de todas, tal vez porque todavía podía diferenciar el día de la noche. No pasó nada raro, pero de todas maneras yo presentía de que algo iba a ocurrir.

Al día siguiente antes de dormir, ya muy tarde en la noche, al apagar el receptor de radio algo extraño pasó. Sorpresivamente la radio se volvió a encender sola.  bueno puede ser que algún contacto electrónico este haciendo algún falseo – dije, la volví a apagar, pero lo mismo sucedió, entonces decidí quitarle las baterías, creo que esperó que yo avance, si, eso hizo, y la radio se volvió a encender. ¡¡¡¿pero como puede ser?!!! ¡La radio no tiene baterías, no pudo haberse encendido…! exclamé. Pero si lo hizo, se encendió, sin baterías y no solo hizo eso, sino que se quedo encendida toda la noche, sin dejarme dormir. Al otro día, cuando ya el sol estaba muy arriba, recién decidí investigar con minuciosidad la radio. La desarmé, pero nada anormal había en ella, mas bien, había mucho de anormal, seguía sonado desarmada y todo…

Esa noche ya no escuche la radio, la había enterrado. Pero tampoco podía dormir. Siempre dormía con un vaso lleno de agua en mi mesa de noche, tenía mucha sed, el calor era insoportable y mas con las puertas y ventanas cerradas. Pero mi vaso con agua en toda esa noche no permaneció cargado, así fue, lo cargaba y de pronto se vaciaba, lo mas raro de todo esto era que yo no lo veía vaciarse. Tal vez era indicio de que estaba enloqueciendo. Intente una y mil veces sorber un solo trago de agua, pero todo fue inútil. Esa noche no lo puede hacer.

Pasaron como tres semanas y todo transcurrió sin novedad, nada raro volvió a pasar durante ese tiempo, me sentía bien, en ocasiones sufría de ataques de pánico, pero fuera de eso estaba bien.

Al tercer día de la cuarta semana, el alba de nuevo tiño de sangre mi hogar, esta vez fueron las vacas, todas ellas habían sido masacradas, 80 cabezas de ganado habían sido descuartizadas… esto no podía estar pasando… pensaba una y otra vez, pero sabía que si, que estaba pasando y estaba seguro de saber, como lo estoy ahora, de que era lo que sucedía. Esa cosa las estaba matando…

Eran aproximadamente las cuatro de la tarde de ese martes, cuando llegaron a mi casa tres señoras, las tres muy ancianas, con muchos adornos por todo el cuerpo, todas ellas fumaban cigarros hechos con tabaco negro, el cual mordían en uno de los extremos, lo mascaban y escupían por donde pasaban. Yo las había mandado llamar, recuerdo que mi madre me hablaba de la habilidad para hablar con los muertos que estas damas poseían… lo recuerdo muy bien, recuerdo que me decía: hijo, en el mundo existen cosas que ni los ojos, ni los demás sentidos pueden percibir, solo algunos los podemos captar, mira por ejemplo a las señoras de humo, (así se las llama) ellas tienen la capacidad de saber la verdad de las cosas, de todos los secretos del bien y del mal, de la vida y de la muerte… ellas tienen esa capacidad. Mi madre era muy sapiente, pero esto nunca lo había creído, aunque en ese momento tan desesperado cualquier respuesta me servía, y esta era la más “eficaz”, y si no la mas eficaz, por lo menos la mas rápida.

Aquellas ancianas me dijeron que mi casa estaba cargada, estaba con maleficio y que yo y toda mi familia corríamos serio riesgo al seguir viviendo allí, que teníamos que abandonar cuanto antes la casa.  ¡patrañas!  dije, – miren mis ilustres señoras, yo no voy a abandonar mi casa, ¡además yo no tengo familia!. ¡Eso es prueba suficiente para mi de que ustedes están mintiendo! ¡Embusteras!. Una de las ancianitas me miro con ojos llorosos y a penas la oí decir: -No hijo, no queremos embaucarte, lo que queremos es cuidarte, lo que dijimos esta lleno de verdades-. Mentira, rezongué  ¡nunca creí en esta estupidez y ahora no voy a venir a creer en semejante fiasco!

Las ancianas se dirigieron fuera de la casa como ultima palabra, y comenzaron a orar, o algo parecido, yo me encerré en mi habitación, no podía creer, pero en el fondo, muy en el fondo creía, y eso me ponía mal. ¿Qué era lo peor que podía pasarme? ¿Pero si en realidad fuera cierto? ¡Todo esto se caracteriza justamente por carecer de lógica! Pero por qué habrían mencionado mi familia, ese es el punto que no concuerda, si fuesen adivinas por que no adivinar que no tengo familia también…

El dolor de cabeza era insoportable esa noche, estaba un poco febril, es más creo que tenía mucha fiebre. Y no pude probar agua de nuevo, esa noche pude dormir, aunque tuve miles de sueños muy vívidos todos y fue como si nunca me hubiera acostado a descansar, en uno de ellos podía verme siendo devorado por miles de hormigas, en otro veía como los perros reñían por mi carne, otro trataba de cuando era niño, de cuando íbamos a darnos unos chapuzones en el arroyo del bosque, en el mismo lugar donde mataron a mi madre años mas tarde, donde la violaron y luego la degollaron, todo eso soñaba, podía ver sus heridas llenas de semen, los malditos habían acabado en sus heridas! Por Dios… nunca antes había soñado esto. Fue hace tanto tiempo ya, y nuca lo había soñado. Entonces advertí que estos sueños debían ser obra del ser, de mi visitante.

La fiebre no cesaba, y el dolor de cabeza era muy fuerte, intente salir a dar un paseo, pero no podía salir de la casa, mis ojos eran golpeados con fuerza por la luz del sol, no podía mirar, entonces volví a mi cuarto, ahí aparentemente en el día estaba a salvo. Me acosté, estaba tan cansado que me quede dormido por unos segundos, fueron tan solo unos segundos, y cuando desperté vi a mi padre, ¡Si! A mi padre sentado en una silla junto a mi cama, con un paño empapado en agua fría, haciéndome compresas. Me refregué los ojos y volví a mirarlo, no podía ser, mi padre me estaba cuidando como a un niño. Él había desaparecido cuando nosotros aun éramos pequeños, por un segundo pensé que nuestras sospechas las mías y la de mis hermanos, eran reales, él había ido con alguna mujer, y ahora volvía, viejo y decrépito, y justo ahora volvía, justo cuando la anciana había mencionado a un familiar… A mi familia. Lo mire, y grite: – ¡Papá!, ¿Cuándo volviste?! Y la imagen desapareció. Entonces la puerta se abrió y una voz dulce pregunto: ¿Está usted bien señor? – Si, lo estoy- respondí.

Estaba volviéndome loco, de eso, a medida que pasaba el tiempo, estaba mas seguro. Primero esos sueños, y ahora esta alucinación, no puede ser… Estoy enfermo, estoy enfermando y no sé de qué.

Trate de levantarme, trate de mirar hacía mi interior y ver lo que estaba pasando conmigo, trate de imaginarme que todo estaba bien, entonces me dirigí a la cocina, tenía hambre pero al llegar un olor a podredumbre salió de mi interior, era como si estuviera muerto, sin decir palabra a los criados volví corriendo a mi habitación. Al entrar, la luz de nuevo estaba allí, en lo alto, cerca del techo. Y le pregunte: -¿Qué es lo que quieres? ¿Puedes decirme? ¿Puedes decirme que te he hecho? -¡Solo Aléjate! Dijo. ¿de dónde? ¿A dónde quieres que vaya?- Solo aléjate… En ese momento creí entender lo que estaba ocurriendo y dije en voz alta: ¡Tu eres el demonio! – ¡No! Me interrumpió abruptamente, -yo solo soy Helena, no tengo genero, ni lugar en el tiempo. Tu, que has leído tanto a Sir Charles Darwin y a Lamark, has de saber como evolucionan las especies, yo solo soy producto de esa evolución, soy una espacie que ha venido desarrollándose en un mundo idéntico a esté, en un mundo paralelo, yo soy tú al otro lado de este mundo, soy tu porción antagónica, soy la antítesis de tu existencias, tu y yo no podemos vivir juntos en el mismo universo. ¿Acaso nunca leíste a Einstein? ¿No sabes lo que es la teoría de la Relatividad? Quierías saber lo que soy, ahora ya lo sabes, soy eso, ahora ya lo sabes, por favor vete.

Me quedé pensando por un instante en todas esas palabras casi apocalípticas, pensé en todo eso que me había dicho, ella, la cosa, sabía mucho de mi, ella sabia toda mi vida, me lo demostraba cada vez que se hacía sentir, pero tenía que haber algo por hacer en contra de esto.

¡Por supuesto! Eso era, si era algo que había evolucionado era un ser viviente, y si era un ser vivo era biológico, ¡era una deducción lógica!. ¡Si era biológica la podía matar! ¡Claro, eso podía hacer! – No, no lo podrás hacer – me volvió a decir la luz. – Si maldita, lo voy a hacer dije, y me dirigí hacia el fondo de la casa,- no voy a perder toda mi vida por culpa de un ser que viene a amedrentarme-, repetía una y otra vez en mi perturbada mente, alcance el depósito de combustible, del combustible que se usaba para mantener funcionado el motor que generaba electricidad en la casa. Tomé el bidón de emergencia y lo lleve hasta mi pieza, la luz seguía estando allí, inmóvil, entonces camine despacio, parecía como que estaba descansando o algo así, me acerque bastante a ella y no dijo nada, rocíe por todo el recinto el diesel, y cerré la puerta, me recosté en ella, tomé un respiro, y la abrí de pronto, ella todavía seguía allí, encendí una cerilla y la tiré al piso, una explosión hizo volar la casa y yo con ella, me quedé observando sentado en el suelo como esa cosa moría, como se consumía, pero por Dios, también se consumían mi casa, aquella que no quería perder, también murieron mis criados, aquellos que fueron mi familia por toda la vida, todo lo que tenía fue destruido por las llamas, pero en ese momento estaba feliz, estaba seguro que Helena había muerto, entonces ya sin dolor de ojos ni de cabeza, pero si con un hondo pesar, me dirigí hacia el pueblo por un caminito que salía por detrás de mi casa. Iba caminado por un sendero el cual cruzaba un pequeño bosquesillo, cuando escuche, -no hubieras hecho tanto daño para alejarte! Entonces un odio mas grande que el que me había motivado volar mi casa me embargó. Y volví corriendo a mi hogar, por que ese, aunque arruinado. ¡Era mi hogar!

Y ahora estoy aquí, debajo de los escombros de lo que alguna vez fue mi cocina, en una fosa que usaba como cámara de desagüe, llena de lombrices, con hambre y llagas en los pies, sin poder sentarme, con olor a excrementos y a orín encima, pudriéndome en vida, pero tengo una determinación, no voy a entregar mi esfuerzo tan fácilmente, no lo voy a hacer, sé que Helena está afuera, sé que me está esperando, pero yo no abandonaré mi hogar… ¡me alimentare de lombrices si fuese necesario!, pero algún día se cansará, yo no me echaré atrás, sabiendo que en este mundo solo hay espacio para uno de los dos, ella morirá, en realidad no sé cómo, desconozco un método, una táctica para acabar con ella, pero no me vencerá, no me vencerá, Helena no me vencerá, ella no me vencerá… ella morirá antes que yo…

Por dios debo tranquilizare así no soluciono nada, en este momento debo mantenerme calmo, esa debe ser mi virtud, la paciencia, la quietud del alma. ¡Alma! Esa es la palabra, me duele el pecho cuando la menciono, el corazón late cada vez mas fuerte y me doy cuenta que ya no siento dolores físicos, ya no me duelen ni los pies ni los ojos, ya no huelo a letrina, creo que estoy mejor, después de todo, no tengo tanta hambre, pero me duele el alma. ¿Será qué estoy todavía aquí? ¿Será qué estoy todavía en la tierra? ¿Es esto mi mundo? ¿Dónde estoy? ¡Oh Dios santo! ¡Qué me pasa, el pecho me duele, me duele el alma! ¡Siento quemarme por dentro, mi vida esta ardiendo pero yo no quemo! ¿Qué me pasa oh Dios misericordioso?.

Pero… ¿qué estoy diciendo? ¿Puedo ser tan iluso, incluso en estas circunstancias? Estoy rogando misericordia a alguien que evidentemente se ha olvidado de mí, o mas bien, ¡creo que por primera vez en la vida me estoy enfrentando a esta tremenda verdad! -¡La soledad!. ¿La estupidez humana puede ser tan grande? Hasta en estas circunstancias estoy dependiendo de un ser superfluo.

Mi verdad es solo una, estoy en el infierno, en mi infierno, en un infierno que lleva mi firma, mi toque personal, en un infierno que yo mismo he fabricado, ya no sé si estoy vivo o muerto, no, no lo sé, pero tampoco me importa ahora, ahora ya nada mas importa. Solo ella y yo… solo nuestras vidas cruzadas, solo esta lucha constante entre nuestras almas… tal vez yo esté muerto y penda de un hilo, de la absurda ilusión por recuperar mi hogar, tal vez yo sea solo un intruso mas en este mundo casual, en donde lo único que importa es la especie, en donde lo único que importa es la supervivencia del mas fuerte, y ella es mas fuerte que yo… ¿Entonces qué puedo hacer? Nada, tal vez deba ponerme cómodo… debo resignarme… deba acabar con este modelo biológico que ah fracasado… tal vez deba acabar conmigo… tal vez…

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Helena Primera Parte

No podría precisar el tiempo que llevo aquí, tengo mucha hambre, y los ojos me duelen intensamente, en las plantas de los pies creo que tengo llagas porque el dolor sumado al olor a carne viva son insoportables. No puedo sentarme, el sitio en el cual estoy mide tan solo 60 x 60 cm. Una pequeña abertura en el techo, la cual se conecta a un mundo de tuberías, me provee de aire, aunque no puro, por lo menos respirable. Me echo sobre uno de los costados del lugar y por lo menos puedo dejar descansar mi cuerpo, aunque en ocasiones creo que esto me produce mas cansancio y tensión. Solo el chillar de las ratas quebrantan el silencio casi sepulcral. En realidad esto tal vez sea lo mas parecido a un sepulcro, a una tumba, a estar enterrado. La humedad es tremenda, alcanzo a beber agua lamiendo las paredes de adobe, y hundo mis dedos en el barro buscando lombrices, no es la mejor forma de pasar el tiempo, pero ¿qué es lo que uno puede hacer?. Todavía no me atrevo a probar alguna de mis víctimas del pasatiempo. Pero creo que muy pronto lo haré. No tengo noción del tiempo, mi único indicador es el intervalo de tiempo casi regular en el que parecen despertar las ratas y lo máximo que puedo soportar despierto. Aunque sufro de muchos dolores, casi siempre caigo exhausto de sueño. Calculando de ese modo tal vez esté unos 50 días ya en este lugar.

Pero por lo menos estoy a salvo, creo que si hubiera tomado videos porno, hoy ya estaría feliz, si no en manos de mi perseguidor tal vez de un paro cardiaco. ¿Pero acaso vale la vida si uno la va a vivir así, de este modo tan sufrido y cruel? Esta es una pregunta que nunca mas la haré, por lo menos por el tiempo que lleve aquí. Ahora estar con vida si es importante(¿Es importante en realidad?). Sé que él me esperará allá afuera, pero algún día se cansará, algún día se dará por vencido!!! Eso tendrá que pasar… nada, ni siquiera él es absoluto, la paciencia tendrá que agotársela… [eso espero]. ¿pero qué hice para que todo esto esté pasando? No encuentro una explicación ridícula siquiera. No debo nada a nadie, ni al fisco ni a ninguno de mis criados, no debo nada moral a ninguna mujer, no debo nada a Dios, a él mucho menos! ¿o tal vez esté volviéndome loco? ¿Tal vez sea la esquizofrenia o la paranoia la que este haciendo efecto en mi? Pero según los especialistas, esto no deviene del día a la noche… esa es la principal característica de esto, empezó abruptamente una noche… esa noche nunca la voy a olvidar.

Las estrellas coronaban una noche llena de vida, la luna estaba plena, las aves nocturnas le ponían música al ambiente, el patio, recuerdo bien el patio de mi casa, estaba lleno de insectos voladores, algunos eran luminosos, eran luciérnagas, otros eran opacas y peludas, eran polillas, otros eran esbeltos y amenazantes, eran hormigas zánganos. Todos danzaban como en un salón de ensueños en una noche de debut. El calor era agobiante, los grillos saltaban entre el pasto y a lo lejos se escuchaba ladrar a una jauría de perros…

Yo estaba sentado en un sillón que se situaba en el patio trasero, en un corredor algo mas alto que el resto del porno argentino. Una diminuta radio me hacia compañía, como casi todo el día, las melodías de Armstrong envolvían mi mente y Glen Miller hacia sonar su piano casi dentro de mi cabeza, recuerdo haber soñado una noche antes con Chicago, Nueva Orleands, Atlanta… Recuerdo haber visto en sueños a Rita Hayworth en un hermoso traje azul, tomada de mi mano bailando en una mirada eterna, una pieza de jazz. Aquel mismo jazz que acompaña mis sentidos hasta ahora, ahora que estoy besando la fría boca del miedo.

Esa noche todos mis criados fueron a dormir temprano, el calor durante el día había sido tremendo, y estaban muy cansados. Yo, como no hacia mayor esfuerzo que el de cambiar al Dial de la radio, no estaba si quiera perturbado por las condiciones atmosféricas, y mucho menos cansado. Entonces no podía dormir, esto ya era común en mi. Desde hace treinta años que sufro de insomnio, dicen algunos que es normal a mi edad, pero en realidad no soy muy viejo. O por lo menos yo no me siento viejo en absoluto. Aunque esa noche, cuando empezó todo, pensé que tal vez ya había vivido demasiado.

Los árboles, dos plantas de mango, un duraznero y varios naranjos, empezaron a moverse de forma poco usual, me levante lentamente de mi sillón, tomé la linterna, una linterna que siempre me acompaña a donde voy durante la noche. Di unos pasos hacia el patio, bajé una grada que hacia de puente entre el corredor y el resto del terreno, caminé lentamente hacía las sombras, teniendo cuidado de que hubiera ninguna serpiente, muy común en el verano por estos lugares. Apunté la luz de la linterna hacia donde la luna no alcanzaba a bañar con sus rayos la tierra, cuando de pronto escuché una voz fría que en decía casi ordenándome: vuelve atrás! Miré hacía donde la voz provenía, y no alcance ver a nadie, -¡quien anda ahí!- Dije con voz temblorosa, y nadie contestó, me dirigí hacia donde creía haberla escuchado y la voz volvió a sentenciar: vuelve atrás!… Me senté en el húmedo suelo lleno de rocío de un golpe, sentí como algo me empujaba y una luz se situó encima mío, volvió a decir: vuelve atrás! Estaba desconcertado. -Donde quieres que vaya-, dije casi gritando, – solo aléjate- volvió a decir aquella cosa luminosa. ¿Pero alejarme de que? ¿Quien o que cosa eres?- Increpé, pero aquella cosa se desvaneció y todo aquello había acabado. El personal de la casa despertó al escuchar mis gritos, pero ninguno de ellos vio nada, se acercaron a mi, y me preguntaron como estaba, yo no les pregunté si habían visto algo, no les pregunte nada, temía por lo que pudieran pensar, los miré, y solo les dije que bien.